MANIFIESTO 8 DE MARZO 2024: POR NUESTROS DERECHOS SEGUIMOS AQUÍ

En un día tan importante para el feminismo como es el 8 de marzo, os dejamos el manifiesto que hemos trabajado desde la Coordinadora de Organizaciones Feministas de Zaragoza:

«Nos encontramos en un momento crucial de la historia, donde el eco de las luchas pasadas resuena en nuestras voces y acciones presentes. En este Día Internacional de la Mujer, levantamos nuestras voces con el lema: ‘Por nuestros derechos, seguimos aquí’.

Somos las herederas de una larga tradición de lucha y resistencia, marcada por mujeres valientes que desafiaron las normas establecidas y sacrificaron sus vidas por un futuro más justo. Su legado vive en cada una de nosotras, impulsándonos a seguir adelante en la lucha feminista.

La lucha feminista sigue siendo imprescindible mientras haya feminicidios, violencia sexual o discriminación laboral, y más aún, cuando hay un cuestionamiento de nuestros derechos conquistados. La lucha feminista es imprescindible y hay un gran camino por recorrer hasta alcanzar la igualdad de género. Este camino, es inseparable de la búsqueda de una sociedad justa y sostenible, donde la dignidad humana y el bienestar social, para todas las personas del planeta, se sitúen en el centro.

En el centro de nuestras demandas está el derecho fundamental al control sobre nuestros propios cuerpos. El acceso al aborto seguro y sin riesgos es una piedra angular de nuestra autonomía y salud reproductiva. Rechazamos cualquier intento de retroceso en este derecho, ya sea a nivel local o global. La experiencia nos enseña que la prohibición del aborto no reduce su incidencia, sino que pone en peligro la vida y la salud de las mujeres. Exigimos que el acceso al aborto sea un derecho garantizado para todas, sin excepciones ni restricciones impuestas por agendas políticas o religiosas.

Es alarmante que, en el Estado español, la educación afectivo-sexual no forme parte del currículo general, y esto no es casualidad. La Iglesia Católica, desde su posición de poder, ejerce presión sobre los gobiernos para evitar su implementación. Rechazamos los intentos de censura y retroceso que buscan silenciar nuestra voz y perpetuar la ignorancia. En este sentido, denunciamos la información sesgada y androcéntrica transmitida en los libros, muy a menudo de editoriales vinculadas a la iglesia católica. Se invisibiliza el talento y las contribuciones de las mujeres, sembrando mensajes sesgados en la infancia y adolescencia que persisten en la vida adulta, afectando todas las facetas de la vida. La consecución de una sociedad verdaderamente igualitaria requiere un Estado laico, libre de injerencias religiosas, capaz de garantizar nuestro avance hacia la igualdad de género.

A lo largo de la historia, las mujeres han sido el pilar de la economía y el progreso social, dedicando horas incontables a trabajos de cuidado no remunerados ni reconocidos. Reclamamos que los cuidados no recaigan únicamente sobre nosotras, sino que sean una responsabilidad social compartida y remunerada. La desigualdad en el reparto de las tareas de cuidado es evidente, y es hora de que se reconozca la importancia vital de esta labor. 

Estrechamente ligada a esta división sexual del trabajo, y a pesar de los avances normativos, nos encontramos con una discriminación laboral persistente. Los datos nos recuerdan que las mujeres cobran en Aragón un 23% menos de media que los hombres por el mismo trabajo o de igual valor. La discriminación por maternidad y el acoso sexual son otras realidades que debemos enfrentar aún en cada centro de trabajo. La lucha sigue para ampliar derechos a todas las personas, especialmente a las migrantes y las trabajadoras en sectores feminizados, invisibilizados  y mal remunerados. Demandamos condiciones laborales justas y equitativas para todas las mujeres, sin importar su origen, orientación sexual o identidad de género.

Nuestra lucha es inclusiva y solidaria. Reconocemos y enfrentamos las intersecciones de opresión que afectan a las mujeres racializadas, migrantes, trans, con discapacidad y de otros colectivos oprimidos. 

Hoy renovamos nuestro compromiso con la paz y la justicia. Nos oponemos a todas las formas de violencia y estaremos en frente de aquellos que las ejercen, las facilitan, las banalizan o las promueven: desde las guerras hasta la violencia machista dentro de nuestras fronteras. 

La cosificación y la trata de personas son manifestaciones extremas de la violencia de género. Exigimos el fin de la mercantilización de nuestros cuerpos y la protección efectiva de todas las víctimas de explotación y violencia sexual.

El movimiento feminista nació con vocación humanista y bajo esa agenda, hoy exigimos el fin del comercio de armas y la ruptura de relaciones diplomáticas con aquellos estados que violan sistemáticamente los derechos humanos. Estamos viendo con horror el genocidio del pueblo palestino por parte del estado sionista de Israel con la ayuda de los EEUU y el silencio cómplice de la UE. La guerra es la expresión más vil de un sistema ecocida y genocida, y las mujeres debemos impulsar el cambio hacia un mundo más justo y en paz.

En este Día Internacional de la Mujer, reafirmamos nuestra determinación de seguir luchando por un mundo más justo, igualitario y libre de violencia imperialista, capitalista y patriarcal. Por nuestros derechos, por nuestro futuro, seguimos aquí, firmes en nuestra causa.

¡Ni un paso atrás, seguimos adelante! 

Seguimos aquí: por nuestras madres, por nuestras hijas, por todas nosotras.

¡Por un futuro feminista!»

Portavoz de la coordinadora en el acto convocado en Glorieta Sasera